El estudio de… Jean Schäfer
Desde la RDA a la Costa-Brava
Jean Schäfer nació el año 1969 en la localidad de Burg, en la antigua República Democrática Alemana. Muy pronto empezó a manifestarse en contra de la presión de los muros del régimen de la RDA e intentó salir de la pestilencia de la zona. De adolescente se unió al movimiento ilegal de los punkis en la localidad de Magdeburg. En aquella época empezaron a aparecer los primeros grafitis en viejas chaquetas de cuero, camisetas y en las cubiertas de los libros y, de vez en cuando, también dejaba este rastro en los muros de casas abandonadas y fábricas grises. La tristeza del día a día gris de esta zona oriental le exigía color. Y desde entonces, le acompaña ese sentimiento y necesidad de color, aunque ahora ya de forma legal sobre el lienzo.
Este autodidacta abandonó su pueblo natal con 18 años, justo después de la eliminación de la frontera, con el objetivo de encontrar ese mundo de colores al otro lado del muro.
El Alt Empordà – su hogar
Travesó varios países en búsqueda de sí mismo. Durante ese recorrido aprendió idiomas, le explicaron historias y se empapó de formas y colores de paisajes nuevos y de ciudades desconocidas para él. Hoy en día ha encontrado su hogar en el Alt Empordà y plasma sus experiencias en cuadros expresivos que explotan por sus colores y, de forma lejana, recuerdan a los grafitis de su niñez. Él no sigue ninguna tendencia; simplemente se sigue a sí mismo. Su pintura en el lienzo es acrílica y en su taller de Cistella siempre están expuestas sus obras más recientes. Todas sus obras surgen de forma espontánea de su interior. La figura de los niños es un tópico recurrente en sus cuadros. De su imaginación pinta unos recuerdos vivos de colores que simbolizan una sensación de protección perdida. Quiere que todos los niños de este mundo tengan sueños de mil colores, pero también una realidad feliz. De ahí su implicación con los niños huérfanos de “Good Hope”. Su cuadro con el título “Kinder der Welt” (Niños del mundo) es uno de los más importantes que se subastó el 22 de mayo en la Bodega Espelt. Los beneficios de esta subasta se destinan a los niños de “Good Hope” en Tanzania, con el fin de hacerles el día a día más fácil y feliz.
No hay articolos paracidos.









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